El imperio de la eternidad

by Anthony O'Neill | Literature & Fiction | This book has not been rated.
ISBN: 8496544567 Global Overview for this book
Registered by doli of Vinaròs, Castelló/Castellón Spain on 12/28/2019
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Journal Entry 1 by doli from Vinaròs, Castelló/Castellón Spain on Saturday, December 28, 2019
De la contraportada:
París, 1795. Tras los turbulentos días de la Revolución, la alta sociedad francesa vive una auténtica pasión por el Antiguo Egipto. En este contexto, el artista y aventurero Vivant Denon conoce al prometedor general Bonaparte, a quien le cuenta su extraordinario encuentro con un monje que guardaba celosamente un manuscrito de la época de los faraones, un documento escrito en código que escondería la verdad sobre la Cámara de la Eternidad: el recinto que, según la leyenda, contiene el secreto de la felicidad humana, un mapa del pasado y del futuro e información apta sólo para los faraones. Esta noticia despierta la curiosidad de Napoleón, que no tarda en organizar una expedición a Egipto para, en compañía de Denon, dar con la Cámara. Sesenta años más tarde, en Londres, el joven arqueólogo Alexander Rinde recibe un extraño encargo de parte del administrador del Museo Británico. Se trata nada más y nada menos que de una misión para el Imperio británico: espiar a sir Gardner Wilkinson, célebre egiptólogo que tendría en su poder las claves de la Cámara de la Eternidad, cuyos secretos se teme que puedan poner en peligro la seguridad nacional. Muy pronto Rhind ser verá envuelto en una apasionante trama de códigos secretos, profecías y oscuros intereses de poder, y se acabará enfrentando a un enigma cuya solución puede hacer temblar sin remedio los cimientos de la historia.

Journal Entry 2 by doli at Vinaròs, Castelló/Castellón Spain on Sunday, March 22, 2020
Me leo este libro para descansar un poco De Frank Herbert y su saga de Dune, me he leído los cinco primeros seguidos -¡los que me quedan...!- y estoy saturada de melange, gholas, atreides, tleilaxus, mentats, gesserits y el Herbert que los parió a todos. El caso es que me encantan y los disfruto cada vez, pero necesitaba respirar un poco, así que he cambiado la arena de Rakis por la arena de Egipto, va a ser que alguien me está mandando una señal o hay una explicación psicológica que se me escapa...
Llevamos una semana de confinamiento en casa por el estado de alarma decretado a causa del coronavirus, y esta es una de las entradas más largas que hago en mucho tiempo (aquí si que no se me escapa la relación), y voy manteniendo una lucha contra la crispación que no siempre gano, pero decido que voy a salir más fuerte del trabajo precario, la economía sumergida (qué mono, quiénes inventarán los eufemismos), el confinamiento, la menopausia y adversidades varias que bueno, he dicho que iba a ser una entrada larga pero tampoco hay que pasarse...
Napoleón Bonaparte ha sido una figura destacadísima en nuestra historia reciente, con todo lo bueno y lo malo, pero sin duda fascinante personaje singular. Y esta novela gira a su alrededor y sobre todo en lo que debió llevarle a pasar la noche en el interior de la cámara real de la gran pirámide en Egipto, y que no quiso explicar. No soy experta (todo lo contrario y me las dan con queso cada dos por tres) pero entiendo que hay una muy buena base histórica en este relato, sobre todo en lo que concierne a los personajes -reales- que aparecen, y resulta didáctico a la vez que ameno. Así que vas leyendo, disfrutando y cavilando con el desarrollo de los hechos (hay muchos saltos de tiempo, cosa que me siempre me aturde un poco, pero lo llevo bien, no pierdo el hilo, estoy concentrada) hasta que llegas a la página 250, claro. Y en la línea 20 aparece: un chaleco a rallas.
Intento ser benevolente, soy la primera que empieza a tener fallos de memoria y me descubro olvidando reglas ortográficas que sé que sabía, y cada vez que escribo "Luis" tengo que volver a averiguar si va con tilde o sin ella. Por ejemplo. Pero pienso que en un libro esto no debería pasar, hay profesionales que se encargan de ello. Y en un comentario sobre una novela yo no debería estar hablando de un chaleco a rallas.
Salvo el chaleco, me ha gustado, y la recomiendo.


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