La caja de los diez cerrojos (Mortadelo y Filemón Olé 102)

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Journal Entry 1 by jotage24 from Ourense, Ourense Spain on Thursday, May 01, 2014
"En esta ocasión, Mortadelo y Filemón deben abrir una caja fuerte en cuyo contenido un multimillonario empleó toda su fortuna, desconociendo los efectivos de la T.I.A. de qué se trata tan preciado objeto. La caja está blindada, por lo que es imposible de abrir si no es a través de diez cerrojos, cuyas llaves están ocultas en los rincones más insospechados del mundo desde el Congo a la Luna (Que al final resulta que es el nombre de un bar que esta en la calle de Mortadelo y Filemón), de manera que la misión de los agentes consiste en ir recuperando las llaves una a una.

"Al final de la caja sale disparada una marioneta gigante por lo que, creyendo que ha sido todo una tomadura de pelo, la tiran al mar bastante chafados. La última viñeta muestra la caja en el fondo del mar con la cabeza de la marioneta rota, la cual contenía dentro un diamante gigantesco del que no se habían percatado."


Journal Entry 2 by jotage24 at Ourense, Ourense Spain on Tuesday, July 22, 2014
"El álbum La caja de los diez cerrojos fue publicado en la Revista Mortadelo, entre el doce de abril y el catorce de junio de 1971, en pleno proceso de rejuvenecimiento de la serie, con una recién descubierta TIA y un estilo que parece corresponderse con el “Ibáñez” definitivo, alejado ya de los alardes francobelgas. Será este contexto el que permitirá el desarrollo de una de las grandes obras de Francisco Ibáñez, uno de los álbumes más característicos de su producción.

"Ya desde el punto de vista gráfico observamos un estilo definido, con unos Mortadelo y Filemón un tanto regordetes y, por qué no decirlo, infantilizados en cuanto a su diseño. Tal vez nunca como en esta época hayan tenido una figura más entrañable. El acabado de este álbum, como de otros de la época, corresponde a Martínez Osete, encargado de las tintas. El color de la edición original, plagado de tonos planos y chillones, aunque no está cuidado, no resulta desagradable y contribuye al encanto estético de la obra. Hay que destacar también algunos restos de experimentación en la puesta en escena, con viñetas que rompen con su contorno y adoptan formas que serán raras en los álbumes siguientes, en los que prima el pragmatismo, impuesto por la demanda.

"Desde el punto de vista argumental, en esta aventura nuestros agentes han de encontrar las diez llaves que abren los cerrojos de la caja legada por el difunto millonario Julius Ricus Cresus, caja que, por motivos que desconocemos, se encuentra en la TIA. También es un misterio por qué es la TIA la destinataria de la fortuna del ricachón, así como quién le ha proporcionado la lista con los diez lugares. Otra laguna argumental es la linealidad de la búsqueda, pues nuestros agentes han de ir en pos de las llaves semana tras semana, en lugar de que diez agentes las busquen simultáneamente en los diversos rincones del planeta.

"Sin embargo, estos pequeños fallos argumentales no restan fuerza a la historia, pues en ella tenemos, en palabras de Kaximpo “la primera y más redonda muestra” del subgénero de Mortadelo y Filemón consistente en buscar diez elementos en diez sitios distintos. Así, el amigo Kaximpo relaciona esta técnica narrativa con el MacGuffin de Alfred Hitchcock en el tema La caja de los diez MacGuffins, publicado en este mismo blog en octubre de 2007. En este subgénero, lo de menos es el elemento que nuestros personajes han de encontrar, pues se trata de un mero detonante para desencadenar la acción cómica. El chasco final refuerza esta idea.

"Así, La caja de los diez cerrojos iniciará este recurso tan netamente ibañezco, que, años después, podremos ver en ¡A la caza del cuadro! (1971), Los diamantes de la gran duquesa (1972), El plano de Ali-Gusa-No (1974) o El caso del calcetín (1976), entre otros. Del mismo modo, el álbum que estamos comentando inaugura la temática “viajera” en la que el autor explota los recursos cómicos que ofrecen los tópicos de cada país. Destacan en esta línea Las embajadas chifladas (1991) o 20.000 leguas de viaje sibilino (1994). Sin embargo, será en esta historieta donde por primera vez Ibáñez demuestre el potencial cómico de sus criaturas en relación con los diversos tópicos nacionales, haciendo, además, como señala Miguel Fernández Soto, un extraordinario ejercicio de síntesis, pues en cada episodio de cuatro hojas (once en total) los agentes deben acudir al lugar en cuestión, recuperar la llave y volver para que el Súper haga un comentario desafortunado que motive alguna cruel venganza.

"Como ocurre en otras historietas similares, el primer episodio es meramente introductorio, pero necesario para comprobar de hasta qué punto es imposible abrir la caja por otros medios que no sean las llaves. No será hasta la viñeta final de este capítulo cuando se nos desvele y anticipe astutamente lo recóndito de los escondites, dejándonos adivinar la que les espera a los protagonistas, lo cual es una forma de ganarse hábilmente a los lectores de semanas posteriores. Hay que destacar de esta parte el divertido jugo que se saca a la parodia de los agentes secretos, fruto de la nueva dirección por la que se encamina la serie. Así, se hace burla de recursos tales como las contraseñas, entradas secretas y la destrucción del mensaje."

Journal Entry 3 by jotage24 at Bar Cholo in Dacón, Ourense Spain on Thursday, July 24, 2014

Released 5 yrs ago (7/23/2014 UTC) at Bar Cholo in Dacón, Ourense Spain

WILD RELEASE NOTES:

Para mi nena, que está empezando a leer estos cómics...

Journal Entry 4 by lanena08 at Ourense, Ourense Spain on Thursday, July 24, 2014
Gracias papa

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